domingo, 25 de octubre de 2009



Camina por las calles de Manhattan, sola.
Camina mirando el suelo, sin observar las miles de caras que pasean junto a ella.
Probablemente ninguna de esas caras quiera saber su historia, probablemente ninguna de esas caras quisiera contar la suya propia.
En una zona de burdeles y bares de mala muerte donde la gente va a ahogar sus penas en alcohol, no suele haber muchas historias merecedoras de ser contadas.
Su historia es diferente, piensa ella. Ninguna chica puede sufrir tanto como ha sufrido ella.
Pero eso también lo piensa la chica que se chocó hace cinco minutos, o con la que se cruzará en cuatro pasos.

Se seca una lágrima mientras entra a "Donde lloran las sirenas", se sienta en un taburete en la barra, y pide un vaso de whisky.
Pobre chica solitaria que esconde su llanto en aquel trago.
Un llanto incomprendido fácilmente comprensible.
Tan fácil, que con que os diga una palabra ya sabréis la angustia, pena, impotencia y dolor que se puede llegar a obtener con ese sentimiento.
Desamor.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Nana! Soy Ñañaña ^^.
    Esta entrada me ha molado especialmente. Cuántas cosas puede encerrar esa puta palabra. Y sin embargo seguimos caminando, seguimos en pie. Y habrá quien se asombre.
    Besitos :). Te leo.

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  2. Pasaba por aquí y me he parado a leerlo, ya que estaba. Es precioso, en serio, está muy bien. Y el ambiente está perfectamente logrado. Congrats de una escritora wannabe ^^

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