domingo, 27 de junio de 2010

Dorian Gray.





Quitando el hecho de que adoro a Ben Barnes, he de decir, que después de ver la película recapacite bastante sobre una entrada que escribí hace tiempo ya; Hedonismo (http://rozandoloprohibido.blogspot.com/2010/05/hedonismo.html) .

Quién sabe, quizá escriba algo después de mi larga charla conmigo misma sobre este tema, quién sabe.

Al grano; recomiendo a toda persona que lea el blog la película de "El retrato de Dorian Gray", una película que se ha colado entre mi lista de favoritas.

sábado, 5 de junio de 2010

Congela el reloj.


Congela el reloj, para las agujas, que el tiempo no pase.
Porque es ahora, cuando estoy entre tus brazos, cuando el resto del mundo no me importa.
¡Congela el reloj! Qué más da si el hombre que camina por la acera impasible llega tarde a su cita.
¡Congela el reloj! Qué más da si los niños que juegan en el parque son castigados por sus madres retrasarse en su hora de vuelta a casa.
¡Congela el reloj! Qué más da si las personas que trabajan en aquel edificio salgan cuando el crepúsculo se haga notar.
Quiero pasar contigo cada instante, cada segundo, y sin embargo quiero que éstos no existan.
Quiero acostarme a tu vera, y que el sol me despierte junto a ti, y sin embargo quiero que no exista el día y la noche.
No puedo cerrar los ojos por miedo a perderme un momento contigo.
No puedo soltarte la mano por miedo a que debas regresar a tu casa.
Simplemente congela el reloj...

- Me alegro de que exista el tiempo, para poder decir que voy a entregarte cada segundo de mi vida.
Al escuchar de tus labios esa frase, me he planteado todo de forma distinta y... ¿Sabes qué? Deja el reloj tal y como está, al fin y al cabo, mis segundos te pertenecen.

jueves, 3 de junio de 2010

LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Bécquer.